Una infección urinaria puede convertirse en pielonefritis cuando la infección deja de estar limitada a las vías urinarias inferiores y alcanza uno o ambos riñones.
El cambio suele acompañarse de síntomas que van más allá del ardor al orinar o la urgencia urinaria. Fiebre, escalofríos, dolor en la espalda o en un costado, náusea, vómito o deterioro del estado general pueden sugerir que la infección ha progresado y necesita una valoración médica oportuna.
No todas las infecciones urinarias evolucionan hacia pielonefritis, pero reconocer las señales de alarma es importante porque una infección renal requiere un enfoque diferente al de una infección limitada a la vejiga y, en algunos casos, puede necesitar tratamiento hospitalario.
¿Qué es la pielonefritis?
La pielonefritis es una infección que afecta al riñón y forma parte de las infecciones urinarias que producen manifestaciones sistémicas.
Las infecciones urinarias pueden afectar diferentes partes del aparato urinario.
Cuando la infección se limita principalmente a la vejiga hablamos habitualmente de cistitis. En cambio, cuando la infección alcanza el tracto urinario superior y afecta al riñón, puede producir una pielonefritis.
Las guías actuales de la European Association of Urology diferencian las infecciones urinarias localizadas, como la cistitis, de las infecciones sistémicas, entre las que se encuentra la pielonefritis.
Esta diferencia es importante porque una infección localizada y una infección renal pueden requerir estudios, seguimiento y tratamientos diferentes.
¿Cómo puede una infección urinaria llegar hasta los riñones?
La mayoría de las pielonefritis se producen cuando microorganismos presentes en las vías urinarias inferiores ascienden por los uréteres hasta alcanzar uno o ambos riñones.
Las bacterias pueden entrar al tracto urinario, multiplicarse en la vejiga y, en determinadas circunstancias, continuar avanzando hacia las vías urinarias superiores.
Esto no significa que todas las cistitis vayan a progresar.
Muchas infecciones urinarias permanecen localizadas y responden correctamente al tratamiento. Sin embargo, algunos factores pueden favorecer una evolución más compleja, como determinadas alteraciones del tracto urinario, cálculos, obstrucciones, problemas para vaciar la vejiga o condiciones que afectan las defensas del paciente.
Por eso, el comportamiento de una infección urinaria debe evaluarse en el contexto de cada persona.
¿Cuáles son los síntomas que pueden indicar pielonefritis?
Los síntomas que más hacen sospechar una pielonefritis son fiebre, escalofríos, dolor en la región lumbar o en un costado, náusea, vómito y sensación importante de enfermedad.
También pueden existir los síntomas típicos de una infección urinaria baja:
- ardor o dolor al orinar;
- necesidad de orinar con mayor frecuencia;
- urgencia para ir al baño;
- dolor o presión en la parte baja del abdomen;
- cambios en la apariencia de la orina.
Sin embargo, cuando aparecen síntomas generales como fiebre o escalofríos, o dolor localizado hacia la espalda y los costados, la posibilidad de que la infección haya progresado debe considerarse.
Las guías europeas señalan que la pielonefritis debe sospecharse ante fiebre mayor de 38 °C, escalofríos, dolor en el costado, náusea, vómito o dolor al explorar la zona del riñón, incluso cuando los síntomas típicos de cistitis no están presentes.
¿Cuál es la diferencia entre una cistitis y una pielonefritis?
La principal diferencia es que la cistitis se encuentra localizada en las vías urinarias inferiores, mientras que la pielonefritis implica una infección del tracto urinario superior y suele producir síntomas generales.
Una persona con cistitis puede presentar principalmente:
- ardor al orinar;
- urgencia urinaria;
- aumento de la frecuencia;
- molestia en la parte baja del abdomen.
En la pielonefritis pueden aparecer además:
- fiebre;
- escalofríos;
- dolor lumbar o en el costado;
- náuseas;
- vómito;
- debilidad importante;
- sensación de enfermedad general.
Las clasificaciones médicas actuales también están dando mayor importancia a esta distinción entre infección localizada e infección sistémica, porque ayuda a determinar la gravedad y el tipo de manejo necesario.
¿Una infección urinaria puede llegar al riñón aunque esté tomando antibióticos?
Sí puede ocurrir, aunque no significa necesariamente que el tratamiento haya sido incorrecto.
Si una infección está evolucionando a pesar de haber iniciado un antibiótico, deben considerarse diferentes posibilidades.
Por ejemplo:
- La bacteria puede no ser susceptible al antibiótico utilizado
- Puede haber una obstrucción en las vías urinarias;
- Puede existir un cálculo (un cálculo es una piedra)
- La infección puede haber alcanzado el riñón antes de iniciar el tratamiento;
- O puede ser necesario reconsiderar el diagnóstico.
Por eso, cuando aparecen fiebre, dolor lumbar, vómito o un deterioro significativo a pesar del tratamiento, no es recomendable simplemente cambiar de antibiótico por cuenta propia.
Es necesario valorar la evolución y determinar si existen complicaciones.
¿Qué estudios ayudan a diagnosticar una pielonefritis?
La evaluación suele incluir análisis de orina y urocultivo; dependiendo del caso, también pueden necesitarse estudios de sangre o imágenes del tracto urinario.
El análisis de orina puede proporcionar información sobre signos compatibles con una infección.
El urocultivo permite identificar el microorganismo que está causando la infección y el estudio de sensibilidad puede ayudar a determinar qué antibióticos pueden ser efectivos.
A diferencia de algunas infecciones urinarias localizadas en las que el cultivo puede no ser siempre indispensable, las guías de la European Association of Urology recomiendan realizar urocultivo y pruebas de susceptibilidad antimicrobiana en todos los casos de pielonefritis.
Dependiendo de los síntomas y de la gravedad, el médico también puede solicitar análisis de sangre para evaluar la respuesta del organismo y la función renal.
¿Siempre necesito un ultrasonido o una tomografía si tengo pielonefritis?
No todos los pacientes necesitan los mismos estudios de imagen. La necesidad depende de la evolución, los antecedentes y la sospecha de complicaciones.
En determinadas personas puede ser importante buscar factores que estén dificultando la resolución de la infección.
Por ejemplo:
- cálculos renales;
- obstrucción de las vías urinarias;
- alteraciones anatómicas;
- problemas de función renal;
- abscesos;
Las guías europeas recomiendan valorar el tracto urinario mediante imagen para descartar problemas urológicos urgentes cuando existe sospecha clínica.
También señalan que estudios adicionales, como una tomografía, pueden ser necesarios si el paciente continúa con fiebre después de aproximadamente 48 a 72 horas de tratamiento adecuado o si su estado clínico empeora.
Esto significa que no se trata de realizar una tomografía a todas las personas con infección urinaria, sino de utilizar los estudios cuando realmente pueden cambiar el diagnóstico o el tratamiento.
¿Una pielonefritis siempre requiere hospitalización?
No. Algunas personas pueden recibir tratamiento ambulatorio, mientras que otras necesitan hospitalización dependiendo de la gravedad de la infección y de sus condiciones individuales.
La decisión depende de varios factores.
Puede ser necesario considerar hospitalización cuando existe:
- deterioro importante del estado general;
- dificultad para tolerar medicamentos o líquidos por vía oral;
- vómito persistente;
- datos de sepsis;
- alteraciones importantes de la función renal;
- obstrucción de las vías urinarias;
- embarazo;
- enfermedades relevantes asociadas;
- inmunosupresión;
- o necesidad de tratamiento intravenoso.
Las guías europeas contemplan tanto tratamiento ambulatorio como hospitalario y señalan que los pacientes hospitalizados por pielonefritis suelen iniciar tratamiento antimicrobiano intravenoso.
El punto importante es que pielonefritis no significa automáticamente hospitalización, pero sí requiere una valoración adecuada de la gravedad.
¿Por qué una obstrucción urinaria puede hacer más peligrosa una pielonefritis?
Porque si la orina no puede fluir correctamente, la infección puede ser más difícil de controlar y aumentar el riesgo de complicaciones.
Una obstrucción puede producirse, por ejemplo, por un cálculo u otras alteraciones del tracto urinario.
En estos casos no siempre es suficiente administrar antibióticos.
Puede ser necesario resolver también el problema que está impidiendo el drenaje adecuado de la orina.
La European Association of Urology advierte específicamente que es importante diferenciar rápidamente una pielonefritis con obstrucción, porque puede progresar hacia una infección sistémica grave, incluida urosepsis.
Por eso, cuando existe sospecha de obstrucción, el estudio mediante imagen puede adquirir especial importancia.
¿Qué es la urosepsis?
La urosepsis es una respuesta grave del organismo a una infección originada en el sistema urinario y constituye una emergencia médica.
No es la evolución habitual de una infección urinaria, pero representa una de las razones por las que una infección renal con deterioro general no debe ignorarse.
Una infección que inicialmente estaba localizada puede convertirse en una infección sistémica.
Algunos datos que pueden acompañar una infección grave incluyen:
- confusión;
- debilidad extrema;
- presión arterial baja;
- respiración acelerada;
- frecuencia cardiaca elevada;
- fiebre intensa o temperatura anormalmente baja;
- deterioro rápido del estado general.
Si existe una sospecha de infección grave o sepsis, se requiere atención médica urgente.
¿Quién tiene mayor riesgo de presentar complicaciones?
Cualquier persona puede desarrollar una pielonefritis, pero determinadas condiciones pueden aumentar el riesgo de una evolución más compleja.
Entre ellas se encuentran:
- alteraciones anatómicas de las vías urinarias;
- obstrucciones;
- cálculos;
- catéteres urinarios;
- antecedentes de infecciones urinarias recurrentes;
- microorganismos resistentes;
- alteraciones en la función renal;
- embarazo;
- enfermedades que afectan al sistema inmunológico;
- tratamientos inmunosupresores;
- algunos tratamientos contra el cáncer;
- o antecedentes recientes de procedimientos urológicos.
Las guías actuales enfatizan que, además de determinar si la infección está localizada o se ha vuelto sistémica, deben considerarse los factores individuales que pueden aumentar el riesgo de fracaso del tratamiento o complicaciones.
¿Qué pasa si continúo con fiebre después de empezar el tratamiento?
Si la fiebre o los síntomas no mejoran después de aproximadamente 48 a 72 horas de tratamiento adecuado, el caso debe reevaluarse.
No necesariamente significa que exista una complicación grave, pero sí puede ser necesario revisar:
- el diagnóstico;
- el microorganismo identificado;
- la sensibilidad a los antibióticos;
- la adherencia al tratamiento;
- la existencia de resistencia;
- una posible obstrucción;
- cálculos;
- abscesos;
- u otra causa que esté impidiendo la mejoría.
Las recomendaciones actuales señalan que los pacientes tratados ambulatoriamente por pielonefritis necesitan seguimiento y que deben realizarse estudios adicionales cuando existe empeoramiento o persistencia de síntomas después de 48 a 72 horas.
¿Una infección urinaria recurrente aumenta el riesgo de pielonefritis?
Tener infecciones urinarias recurrentes no significa que necesariamente desarrollarás pielonefritis, pero los episodios repetidos merecen una valoración cuidadosa, especialmente si alguna infección se acompaña de fiebre o dolor lumbar.
Cuando las infecciones vuelven una y otra vez, es importante observar el patrón.
Por ejemplo:
¿Siempre aparece la misma bacteria?
¿Las infecciones regresan poco después del tratamiento?
¿Los cultivos muestran resistencia?
¿Han ocurrido episodios de fiebre o dolor renal?
¿Existe alguna alteración de las vías urinarias?
Responder estas preguntas puede ayudar a diferenciar episodios aislados de un problema que necesita una evaluación más profunda.
¿Cuándo debería consultar a un infectólogo?
Puede ser útil consultar a un infectólogo cuando una infección urinaria es recurrente, no responde como se esperaba al tratamiento, existen bacterias resistentes o aparecen signos de que la infección puede haberse extendido más allá de la vejiga.
Una valoración especializada puede ser particularmente útil cuando:
- has tenido varias infecciones urinarias;
- ya has utilizado diferentes antibióticos;
- la infección reaparece poco después del tratamiento;
- existen urocultivos con bacterias resistentes;
- has presentado pielonefritis previamente;
- tienes una condición que disminuye tus defensas;
- el diagnóstico no está claro;
- o existe preocupación por una complicación.
El objetivo no consiste solamente en tratar el episodio actual.
También es importante revisar por qué ocurrió, qué microorganismo está involucrado y qué factores pueden favorecer que vuelva a suceder.
¿Qué debo hacer si sospecho que mi infección urinaria llegó al riñón?
Si presentas fiebre, escalofríos, dolor en la espalda o costado, vómito o deterioro general junto con síntomas urinarios, busca valoración médica y evita automedicarte.
Una infección urinaria localizada y una pielonefritis no deben manejarse de la misma forma.
Puede ser necesario realizar un urocultivo, evaluar la sensibilidad a antibióticos, revisar la función renal y determinar si existe algún factor que esté complicando la infección.
Reconocer el cambio de una infección localizada a una infección sistémica permite actuar antes de que aparezcan complicaciones mayores.
Dra. Andrea Cárdenas
Especialista en Medicina Interna e Infectología
¿Tu infección urinaria se acompaña de fiebre, dolor en la espalda o continúa regresando después del tratamiento?
Una valoración especializada puede ayudar a determinar si se trata de una infección urinaria localizada, una pielonefritis o un problema recurrente que requiere una evaluación más profunda.
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Fuentes médicas
- European Association of Urology. EAU Guidelines on Urological Infections, edición 2026.
- European Association of Urology. Pyelonephritis: diagnostic evaluation, treatment and follow-up.
- Infectious Diseases Society of America. 2025 Guideline on Management and Treatment of Complicated Urinary Tract Infections.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individual. Si presentas deterioro rápido, dificultad para respirar, confusión, desmayo u otros síntomas graves, busca atención médica urgente.
