En una persona inmunocomprometida, una fiebre o una infección aparentemente sencilla puede necesitar una valoración diferente a la de una persona con un sistema inmunológico sano.
Esto ocurre porque enfermedades como algunos tipos de cáncer, tratamientos como la quimioterapia, medicamentos inmunosupresores, enfermedades autoinmunes y los trasplantes pueden disminuir la capacidad del organismo para responder frente a determinados microorganismos.
Además, las infecciones no siempre se presentan de la forma habitual. En algunos pacientes puede existir una infección importante sin fiebre elevada ni síntomas muy evidentes.
Por eso, en una persona inmunocomprometida, la pregunta no debería ser solamente “¿qué infección tengo?”, sino también “¿qué nivel de riesgo tengo y qué tan rápido necesito ser valorado?”
¿Qué significa estar inmunocomprometido?
Una persona inmunocomprometida tiene un sistema inmunológico cuya capacidad para combatir infecciones se encuentra disminuida por una enfermedad, un tratamiento médico o determinados medicamentos.
El grado de inmunosupresión puede variar considerablemente entre pacientes.
Entre las situaciones que pueden disminuir las defensas se encuentran:
- algunos tipos de cáncer;
- quimioterapia;
- trasplantes de órganos o células hematopoyéticas;
- medicamentos inmunosupresores;
- algunos medicamentos biológicos;
- uso prolongado o en dosis altas de corticosteroides;
- ciertas enfermedades autoinmunes;
- y otras enfermedades que afectan directamente al sistema inmunológico.
Esto no significa que todas las personas inmunocomprometidas tengan el mismo riesgo.
El tipo de enfermedad, medicamentos utilizados, intensidad de la inmunosupresión y otros problemas de salud modifican considerablemente el riesgo individual.
¿Por qué las infecciones pueden ser más importantes en estos pacientes?
Porque un sistema inmunológico debilitado puede tener mayor dificultad para controlar una infección y algunos microorganismos pueden provocar enfermedades más graves de lo habitual.
Una infección que en otra persona permanecería localizada puede evolucionar con mayor rapidez.
También pueden aparecer infecciones causadas por microorganismos que rara vez provocan enfermedad importante en personas con un sistema inmunológico normal. A éstas se les conoce como infecciones oportunistas.
Por esta razón, el médico necesita conocer no solamente los síntomas, sino también por qué está inmunocomprometido el paciente.
Dos personas con fiebre pueden necesitar estrategias completamente diferentes dependiendo de si una recibe quimioterapia, utiliza medicamentos para una enfermedad autoinmune o recibió recientemente un trasplante.
Fuente: MedlinePlus explica que las personas inmunodeprimidas presentan mayor susceptibilidad a infecciones y que éstas pueden ser más frecuentes o graves. (medlineplus.gov)
¿La fiebre siempre significa una infección?
No. La fiebre puede tener diferentes causas, pero en una persona inmunocomprometida debe valorarse cuidadosamente porque puede ser una de las primeras manifestaciones de una infección.
Una enfermedad inflamatoria, algunos medicamentos y otras condiciones también pueden producir fiebre.
Sin embargo, cuando las defensas están disminuidas no es recomendable asumir que la fiebre “se va a quitar sola” sin considerar el contexto clínico.
Esto es especialmente importante en pacientes que reciben quimioterapia y presentan neutropenia, es decir, una disminución de los neutrófilos, células del sistema inmunológico fundamentales para combatir determinadas infecciones.
¿Qué es la fiebre neutropénica y por qué requiere atención?
La fiebre neutropénica es la aparición de fiebre en una persona con un número reducido de neutrófilos y puede representar una urgencia médica.
En estos pacientes una infección puede avanzar rápidamente porque el organismo tiene menor capacidad para combatirla.
Las guías de la Infectious Diseases Society of America han señalado históricamente que la fiebre durante neutropenia requiere una evaluación rápida y tratamiento antimicrobiano oportuno debido al riesgo de complicaciones graves.
Por esta razón, un paciente que recibe quimioterapia y ha sido informado de que tiene neutropenia debe seguir las instrucciones específicas de su equipo oncológico ante la aparición de fiebre.
No debería esperar varios días para observar si desaparece espontáneamente.
Fuente: Infectious Diseases Society of America, guías para el uso de antimicrobianos en pacientes neutropénicos con cáncer. (idsociety.org)
¿Una persona inmunocomprometida puede tener una infección sin fiebre?
Sí. Una infección importante puede presentarse sin fiebre elevada, especialmente cuando la respuesta inmunológica está disminuida.
Por eso es importante observar otros cambios.
Algunos síntomas que pueden justificar una valoración incluyen:
- escalofríos;
- debilidad fuera de lo habitual;
- tos nueva o persistente;
- dificultad para respirar;
- dolor al orinar;
- cambios importantes en la frecuencia urinaria;
- diarrea persistente;
- dolor abdominal;
- lesiones o enrojecimiento de la piel;
- secreción de una herida;
- confusión;
- o deterioro inexplicable del estado general.
En estos pacientes, la ausencia de fiebre no descarta automáticamente una infección relevante.
¿Qué infecciones son frecuentes en pacientes inmunocomprometidos?
Depende del tipo y grado de inmunosupresión, pero pueden presentarse infecciones respiratorias, urinarias, gastrointestinales, de piel y otras infecciones producidas por microorganismos oportunistas.
El riesgo cambia según el paciente.
Una persona que recibe determinados medicamentos para una enfermedad autoinmune puede tener un perfil diferente al de alguien que acaba de recibir un trasplante.
También importa cuánto tiempo lleva el paciente inmunosuprimido y qué medicamentos utiliza.
Por eso, más que memorizar una lista de microorganismos, es importante entender que cada tipo de inmunosupresión crea un perfil particular de riesgo infeccioso.
¿Qué pasa si tengo cáncer y aparece fiebre?
Una persona con cáncer que desarrolla fiebre debe considerar el tratamiento que está recibiendo, sus estudios recientes y las indicaciones de su equipo médico.
El cáncer por sí mismo no implica necesariamente el mismo grado de inmunosupresión en todos los pacientes.
Sin embargo, algunos tratamientos pueden disminuir significativamente las células encargadas de combatir infecciones.
Si el paciente recibe quimioterapia, tiene neutropenia conocida o fue advertido por su oncólogo de un riesgo elevado de infección, la aparición de fiebre puede requerir valoración urgente.
El National Cancer Institute recomienda que los pacientes en tratamiento contra el cáncer contacten a su equipo médico inmediatamente ante signos de infección y advierte que las infecciones durante el tratamiento pueden ser potencialmente graves. (cancer.gov)
¿Los medicamentos para enfermedades autoinmunes aumentan el riesgo de infección?
Algunos sí. Los corticosteroides, inmunosupresores y determinados medicamentos biológicos pueden disminuir partes específicas de la respuesta inmunológica.
Estos tratamientos son fundamentales para controlar enfermedades autoinmunes, pero pueden modificar el riesgo frente a ciertas infecciones.
Esto no significa que deban suspenderse por cuenta propia cuando aparece fiebre.
La decisión sobre mantener, ajustar o interrumpir temporalmente un medicamento debe realizarse con el equipo médico que conoce la enfermedad y el tratamiento.
Además, algunos tratamientos requieren descartar determinadas infecciones antes de iniciarlos y revisar el esquema de vacunación del paciente.
¿Por qué las vacunas son especialmente importantes antes de algunos tratamientos inmunosupresores?
Porque prevenir una infección puede ser particularmente importante cuando se anticipa que las defensas disminuirán, y algunas vacunas pueden generar una mejor respuesta antes de iniciar ciertos tratamientos.
Por eso, la valoración del esquema de vacunación puede formar parte de la preparación de pacientes que comenzarán:
- quimioterapia;
- determinados medicamentos inmunosupresores;
- algunos tratamientos biológicos;
- o procesos relacionados con trasplantes.
El momento de vacunación importa.
Además, no todas las vacunas son apropiadas durante todos los tipos de inmunosupresión, especialmente las vacunas vivas, por lo que el esquema debe individualizarse.
Los CDC mantienen recomendaciones específicas de vacunación para personas con alteraciones de la inmunocompetencia. (cdc.gov)
¿Qué estudios pueden necesitarse cuando aparece una infección?
Los estudios dependen de los síntomas, el tipo de inmunosupresión y la gravedad del paciente.
No existe un paquete universal de estudios para todos los pacientes inmunocomprometidos.
Dependiendo del caso, pueden solicitarse:
- biometría hemática;
- función renal y hepática;
- análisis y cultivo de orina;
- hemocultivos;
- estudios respiratorios;
- pruebas para virus específicos;
- radiografía o tomografía;
- cultivos de diferentes sitios;
- u otras pruebas microbiológicas.
La selección adecuada de estudios puede ser particularmente importante porque los síntomas pueden ser menos específicos y el espectro de microorganismos posibles puede ser más amplio. Es importante que un especialista (infectólogo) determine los estudios que se requieren para la evaluación.
¿Cuándo una infección requiere atención inmediata?
Una persona inmunocomprometida debe buscar atención oportuna cuando presenta fiebre asociada a neutropenia, dificultad para respirar, confusión, deterioro rápido, presión arterial baja u otros signos de una infección grave.
También debe seguir cualquier instrucción específica que haya recibido previamente de su oncólogo, reumatólogo, hematólogo o equipo de trasplante.
Algunas situaciones no deberían esperar una consulta programada.
Entre ellas pueden encontrarse:
- dificultad importante para respirar;
- confusión o alteración del estado de conciencia;
- desmayo;
- deterioro rápido:
- incapacidad para beber líquidos;
- vómitos persistentes;
- dolor intenso;
- o signos de sepsis.
En estas situaciones debe buscarse atención médica urgente.
¿Cuándo conviene consultar a un infectólogo?
La valoración por infectología puede ser especialmente útil cuando un paciente inmunocomprometido presenta cualquier infección por el riesgo de complicaciones que existen. En ellos sí es muy importante la valoración por un infectólogo siempre que haya infecciones recurrentes, difíciles de diagnosticar, resistentes al tratamiento o provocadas por microorganismos poco habituales.
Un infectólogo puede trabajar en conjunto con oncólogos, reumatólogos, hematólogos, cirujanos y equipos de trasplante para evaluar el riesgo infeccioso del paciente.
La consulta puede ser útil para:
- investigar una fiebre sin causa clara;
- seleccionar estudios microbiológicos;
- interpretar cultivos;
- evaluar infecciones recurrentes;
- tratar infecciones complejas;
- revisar tratamientos antimicrobianos;
- valorar posibles infecciones oportunistas;
- revisar estrategias preventivas;
- evaluar vacunación;
- o realizar valoraciones relacionadas con un trasplante.
En estos pacientes, conocer la enfermedad de base y los medicamentos utilizados es tan importante como identificar el microorganismo.
¿Es útil una valoración infectológica antes de un trasplante?
Sí. La evaluación previa a un trasplante puede ayudar a identificar infecciones existentes, exposiciones previas y medidas preventivas necesarias antes de iniciar una inmunosupresión más intensa.
Dependiendo del tipo de trasplante y del paciente, puede ser necesario revisar antecedentes infecciosos, estudios serológicos, vacunas y riesgos específicos.
El objetivo es detectar problemas que puedan prevenirse o tratarse antes del procedimiento y establecer estrategias para reducir el riesgo de infecciones posteriormente.
Este tipo de valoración debe coordinarse con el equipo responsable del trasplante.
¿Qué información debería llevar a una consulta con infectología?
En un paciente inmunocomprometido, conocer los tratamientos actuales y la evolución de la enfermedad es fundamental para evaluar correctamente una posible infección.
Siempre que estén disponibles, puede ser útil llevar:
- lista completa de medicamentos;
- dosis de inmunosupresores;
- fecha del último ciclo de quimioterapia;
- estudios de sangre recientes;
- cultivos anteriores;
- estudios de imagen;
- antecedentes de hospitalizaciones;
- infecciones previas;
- vacunas recibidas;
- tratamientos antibióticos recientes;
- y reportes de otros especialistas.
Esta información ayuda a construir una imagen mucho más completa del riesgo del paciente.
¿Qué debo hacer si estoy inmunocomprometido y creo que tengo una infección?
No te automediques y considera tu situación inmunológica al decidir qué tan pronto necesitas atención.
En una persona inmunocomprometida, una infección no siempre sigue el mismo comportamiento que en el resto de la población.
El tipo de inmunosupresión, los medicamentos utilizados, los resultados de laboratorio y la enfermedad de base pueden modificar tanto los síntomas como el riesgo de complicaciones.
Por eso, ante infecciones recurrentes, fiebre sin explicación, tratamientos que no funcionan como se esperaba o dudas sobre el riesgo infeccioso, una valoración especializada puede ayudar a definir el siguiente paso.
Dra. Andrea Cárdenas
Especialista en Medicina Interna e Infectología
¿Tienes cáncer, una enfermedad autoinmune, recibes tratamiento inmunosupresor o estás en proceso de trasplante y necesitas valorar una posible infección?
Una evaluación especializada puede ayudar a identificar riesgos, interpretar estudios y definir estrategias de diagnóstico, tratamiento y prevención de acuerdo con tu condición.
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Fuentes médicas
- National Cancer Institute. Infection and Neutropenia During Cancer Treatment. (cancer.gov)
- Infectious Diseases Society of America. Clinical Practice Guideline for the Use of Antimicrobial Agents in Neutropenic Patients with Cancer. (idsociety.org)
- Centers for Disease Control and Prevention. Altered Immunocompetence: General Best Practice Guidelines for Immunization. (cdc.gov)
- MedlinePlus. Trastornos por inmunodeficiencia. (medlineplus.gov)
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individual. En pacientes inmunocomprometidos, algunas infecciones pueden evolucionar rápidamente. Si existe fiebre durante neutropenia conocida, dificultad para respirar, confusión, desmayo o deterioro rápido del estado general, busca atención médica urgente.
