El herpes zóster, también conocido como “culebrilla”, es una infección causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo virus que provoca la varicela. Después de una infección por varicela, el virus puede permanecer inactivo durante años y reactivarse posteriormente, especialmente con el envejecimiento o cuando las defensas están disminuidas.
Aunque en muchas personas el herpes zóster se resuelve sin complicaciones graves, puede provocar dolor intenso y, en algunos casos, secuelas como neuralgia posherpética. Por eso es importante reconocer sus síntomas, iniciar tratamiento oportunamente cuando esté indicado y valorar la vacunación como medida preventiva.
¿Qué es el herpes zóster y por qué aparece?
El herpes zóster ocurre cuando el virus varicela-zóster, que permanece inactivo en el organismo después de haber tenido varicela, vuelve a activarse años después.
El virus puede permanecer latente en los nervios durante décadas sin causar síntomas.
Con el paso de los años, o cuando disminuye la capacidad del sistema inmunológico para mantenerlo controlado, puede reactivarse y producir una erupción dolorosa característica.
El riesgo aumenta con la edad y también puede ser mayor en personas con un sistema inmunitario debilitado por enfermedades o tratamientos.
¿Cuáles son los primeros síntomas del herpes zóster?
El herpes zóster puede comenzar con dolor, ardor, hormigueo, sensibilidad o picazón en una zona específica de la piel antes de que aparezca la erupción.
Esta fase inicial puede resultar confusa porque todavía no existen las ampollas características.
El dolor suele aparecer en un solo lado del cuerpo o de la cara y puede variar desde una molestia leve hasta un dolor intenso.
Después de algunos días aparece normalmente una erupción formada por pequeñas ampollas agrupadas que sigue el trayecto de un nervio. Con frecuencia forma una especie de banda en un solo lado del tronco.
También pueden presentarse:
- fiebre;
- dolor de cabeza;
- escalofríos;
- malestar general;
- sensibilidad intensa de la piel.
Las ampollas suelen evolucionar hacia costras y posteriormente sanar.
¿Cómo puedo saber si una erupción es herpes zóster?
La combinación de dolor o ardor localizado con una erupción de ampollas que aparece principalmente en un solo lado del cuerpo es característica del herpes zóster, pero el diagnóstico debe realizarlo un profesional de salud.
En muchos casos el diagnóstico puede hacerse mediante la historia clínica y la exploración de la piel.
Cuando la presentación no es típica o existen dudas, puede ser necesario obtener una muestra del líquido de las lesiones para realizar estudios específicos.
No es recomendable asumir que cualquier erupción con ampollas corresponde a herpes zóster, ya que existen otras enfermedades dermatológicas e infecciosas que pueden producir lesiones similares.
¿Cuál es el tratamiento del herpes zóster?
El tratamiento puede incluir medicamentos antivirales para disminuir la duración y gravedad del episodio, además de medicamentos para controlar el dolor y otras molestias.
El objetivo del antiviral es reducir la replicación del virus.
Estos medicamentos suelen ser más efectivos cuando se inician durante las primeras etapas del episodio. MedlinePlus señala que el beneficio es mayor cuando el tratamiento comienza dentro de aproximadamente las primeras 72 horas posteriores a la aparición del dolor, ardor o erupción.
Dependiendo del paciente también puede ser necesario tratar:
- dolor;
- inflamación;
- picazón;
- alteraciones del sueño;
- o dolor neuropático persistente.
La elección del medicamento y la duración del tratamiento deben individualizarse.
¿Por qué es importante consultar pronto si sospecho herpes zóster?
Porque iniciar el tratamiento antiviral oportunamente puede ayudar a reducir la duración y gravedad del episodio y disminuir el riesgo de algunas complicaciones.
Esto es especialmente relevante cuando la erupción afecta:
- la cara;
- los ojos;
- la nariz;
- los oídos;
- o zonas extensas del cuerpo.
También requiere una valoración más cuidadosa cuando el paciente está inmunocomprometido.
Si el herpes zóster afecta estructuras cercanas al ojo puede causar complicaciones visuales. Cuando afecta determinados nervios de la cara o del oído también pueden aparecer alteraciones auditivas, del equilibrio o del movimiento facial.
¿Qué es la neuralgia posherpética?
La neuralgia posherpética es un dolor neuropático que continúa después de que la erupción del herpes zóster ya desapareció.
Es la complicación más frecuente de esta enfermedad.
El virus puede producir daño o inflamación en los nervios afectados, provocando dolor, ardor, sensibilidad extrema o molestias persistentes incluso cuando la piel ya parece haber sanado.
En algunas personas el dolor dura semanas o meses; en otras puede persistir durante mucho más tiempo.
El riesgo de neuralgia posherpética aumenta con la edad, una de las razones por las que la prevención adquiere mayor importancia en adultos mayores.
¿El herpes zóster es contagioso?
Una persona con herpes zóster puede transmitir el virus varicela-zóster a alguien susceptible, pero esa persona desarrollaría varicela, no herpes zóster directamente.
La transmisión puede producirse principalmente mediante contacto con el líquido de las lesiones.
Mientras las ampollas permanecen abiertas, es recomendable mantenerlas cubiertas, lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto con personas especialmente vulnerables que no tengan inmunidad contra la varicela.
Esto incluye, entre otros casos, algunas mujeres embarazadas, recién nacidos y personas inmunocomprometidas.
¿La vacuna contra herpes zóster sirve para tratar un brote activo?
No. La vacuna contra herpes zóster es una medida preventiva y no sustituye el tratamiento de un episodio activo.
Si una persona actualmente tiene herpes zóster, primero debe recibir valoración y tratamiento del episodio.
La vacuna se utiliza para disminuir el riesgo de presentar herpes zóster en el futuro y reducir el riesgo de complicaciones como la neuralgia posherpética.
Los CDC indican que no debe aplicarse Shingrix mientras existe un episodio activo de herpes zóster.
¿Quién debería considerar la vacuna contra herpes zóster?
Las recomendaciones actuales de los CDC incluyen a los adultos de 50 años o más y a adultos de 19 años o más que estén inmunocomprometidos por una enfermedad o tratamiento.
La vacuna recombinante contra herpes zóster, conocida como Shingrix, se administra en dos dosis.
Para adultos inmunocompetentes de 50 años o más, las dosis normalmente se administran con un intervalo de entre dos y seis meses.
En adultos inmunocomprometidos de 19 años o más también se recomiendan dos dosis y, dependiendo de la situación clínica, el intervalo puede ajustarse.
La indicación individual debe valorarse de acuerdo con la edad, antecedentes médicos, medicamentos y estado inmunológico.
¿Qué tan efectiva es la vacuna contra herpes zóster?
La vacuna ofrece una protección alta frente al herpes zóster y frente a su complicación más frecuente, la neuralgia posherpética.
Los CDC reportan una eficacia superior al 90% en adultos de 50 años o más con un sistema inmunitario sano.
En estudios clínicos, la eficacia para prevenir herpes zóster fue aproximadamente del 97% en adultos de 50 a 69 años y del 91% en personas de 70 años o más.
También ofrece protección significativa en personas inmunocomprometidas, aunque la eficacia puede variar según la condición médica.
¿Debo vacunarme si ya tuve herpes zóster?
Sí puede estar indicada la vacunación aunque hayas tenido herpes zóster anteriormente.
Haber tenido un episodio no garantiza que nunca vuelva a ocurrir.
Los CDC recomiendan Shingrix incluso en personas que han presentado herpes zóster previamente. No existe un periodo obligatorio específico después del episodio, pero la erupción debe haberse resuelto antes de la vacunación.
Por eso, después de recuperarte puede ser útil hablar con tu médico sobre cuál es el momento adecuado para vacunarte.
¿Por qué la vacunación es especialmente importante en personas inmunocomprometidas?
Porque las personas con las defensas disminuidas presentan mayor riesgo de desarrollar herpes zóster y de sufrir formas más graves o complicaciones.
Esto puede incluir personas:
- con algunos tipos de cáncer;
- que reciben quimioterapia;
- con enfermedades autoinmunes;
- que utilizan medicamentos inmunosupresores;
- que recibirán o han recibido un trasplante;
- o con otras condiciones que disminuyen la función del sistema inmunológico.
Los CDC recomiendan actualmente dos dosis de Shingrix en adultos de 19 años o más que sean o vayan a ser inmunodeficientes o inmunosuprimidos.
Cuando es posible, incluso puede ser conveniente planear la vacunación antes de iniciar determinados tratamientos inmunosupresores, cuando la respuesta inmunológica puede ser mejor.
¿Cuándo debería consultar a un infectólogo por herpes zóster?
Una valoración especializada puede ser útil cuando existe sospecha de herpes zóster, el paciente está inmunocomprometido, la presentación es extensa o complicada, existen recurrencias o se necesita valorar una estrategia de vacunación.
La consulta puede ayudar a determinar:
- si la erupción corresponde realmente a herpes zóster;
- si está indicado iniciar tratamiento antiviral;
- si existen factores de riesgo para complicaciones;
- si se necesita seguimiento adicional;
- y cuándo conviene aplicar la vacuna.
En pacientes con cáncer, enfermedades autoinmunes, tratamientos inmunosupresores o antecedentes de trasplante, la decisión sobre el momento de vacunación puede necesitar una valoración más individualizada.
¿Qué debo hacer si creo que tengo herpes zóster?
Si aparece dolor, ardor o sensibilidad localizada seguida de una erupción con ampollas, especialmente en un solo lado del cuerpo o la cara, busca valoración médica lo antes posible.
El tratamiento antiviral puede ser más útil cuando se inicia tempranamente.
Si las lesiones se encuentran cerca del ojo, existe alteración visual, debilidad facial, problemas auditivos, una erupción muy extensa o el paciente está inmunocomprometido, la valoración debe ser especialmente oportuna.
Y una vez resuelto el episodio, puede ser un buen momento para preguntar:
“¿Soy candidato para la vacuna contra herpes zóster y cuándo debería aplicármela?”
Dra. Andrea Cárdenas
Especialista en Medicina Interna e Infectología
¿Quieres prevenir herpes zóster o necesitas saber si eres candidato para la vacunación?
Una valoración médica puede ayudar a revisar tus antecedentes, edad, estado inmunológico y determinar el momento adecuado para vacunarte.
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Fuentes médicas
- Centers for Disease Control and Prevention. Vacunación contra la culebrilla (herpes zóster), actualización agosto de 2025.
- Centers for Disease Control and Prevention. Clinical Considerations for Shingrix Use in Immunocompromised Adults Aged ≥19 Years.
- MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Culebrilla (herpes zóster).
- MedlinePlus. Zóster.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individual.
